miércoles, 26 de diciembre de 2007

CÍRCULO / OLUCRÍC

Y aunque lo pida miles de veces

esta vida no se repetirá más

y si la voy a vivir una vez

solo quiero que sea contigo


He querido escribir un poema

Y nació un círculo

Daba inicio con el fin y continuaba en un canto

Puse el primer punto en un lunar sobre tu cadera

Envolví la habitación donde me encuentro

Continué escapando por la ventana, como tu mirada

Perseguida por mis ojos viejos que preguntan

¿Dónde estás?

Y si hubiera bosque estarías más allá

Y si hubiera horizonte regresarías

Interminable el círculo quiere ser poema

Y repite mar, arena, cielo, ojos, mirada

Mujer, araña, canto, lunar, musa, espada, noche, vestido, día

Sueño, amor, sol, luna, estrella, colina, sombra, árbol, lecho,

Amanecer, lengua, espalda, manos, sonrisa

Un poema-círculo renueva las palabras

Como las lágrimas siempre de la misma agua nueva

domingo, 30 de septiembre de 2007

EL DEDO Y LA ARAÑA (Anotaciones para un guión porno)

Desmadejado el ovillo de hilo
En tus manos de piedra lunar
He regresado a ser
Sobre tu índice derecho
Una tranquila araña

GG

Era demasiado tarde para encontrar habitación. Impresionados por la claridad de cielo, lejos de aquella colcha que suele cubrir la ciudad, detenemos el coche cerca del río. Ya no importan las buenas causas que nos han traído a estos valles de uva y algodón. El viaje de las piedras en el agua se han transformado en canto y el viento sopla notas que solo hemos escuchado en zampoñas. Apago el estéreo del auto y desabrochamos los cinturones.
Ha pasado una estrella fugaz y sonriendo me invitas a pedir un deseo. Y sabes muy bien, mientras encuentro tu mano sobre mi pierna que es lo que pediré. O quizás no lo sepas exactamente. Entonces, con cuidado inclino mi torso delante de ti. Mi mano derecha acerca tu rostro al mío. El beso que nos deja sin aliento. Me miras sorprendida al notar que he abierto las puertas. Bajemos. Alcanzo rápidamente una de las sabanas que traemos en el asiento trasero. La noche es tibia y se escuchan las cigarras.
La carretera quedó lo suficientemente lejos y nos sentimos seguros de no ser espiados. Permite colocar esta sábana azul sobre el capó. Para hacer que la penumbra no sea intimidante he dejado los faros prendidos en mínima intensidad. Ya estas sentada sobre la sabana. Siempre me ha sorprendido tu agilidad. Y yo que no tengo paciencia ya deje la camisa sobre el techo del auto y voy ahora por tu blusa. Sabes como me encanta que me beses el cuello mientras acaricio tu espalda ya desnuda. Hay señales en mi, casi de delirio. Entonces has colocado tus dedos entre mi pantalón y mi piel. Yo sediento de un beso tuyo te pongo debajo mío. Emprendo la travesía y recorro tus pechos, tu cintura. Paro en cada lunar. El botón de mi pantalón ya los has quitado. Y estas tirando hacia abajo para que caiga. Te dejo espacio para que saques el tuyo. Se de mi torpeza. Quedo impaciente y desnudo apuntando al cielo. Te atreves ahora a tomarme con tu mano mientras besas mi pecho. Entiendo que seré de deseo concedido.
Antes que sea demasiado te pido subir a mis labios. Es momento de cumplir con la orden a tu estrella. Apoyas tus manos sobre mi pecho y en un movimiento de amazona te colocas sobre mi. Te fundes sobre mi con las estrellas que te rodean. Impones el ritmo. Mis manos se asen a tus caderas. Soltamos las notas más altas y el viento nos envuelve. Suenan los muelles de auto. Mientras paso mis manos a tu espalda siento las frescura de tu rocío. Tus labios sueltan trémulos sí. Arqueo mi cuerpo.
Aún quedan energías. Te sugiero el espectáculo celeste. Y ya estas mirándome envuelto en estrellas. Elevo un poco tus piernas. Aprieto suavemente tus muslos. Me coloco suavemente. Mi cadera en tus manos construyen remolinos. Y así como el viento voy en aumento. Sientes lo mismo que yo. El calor en el rostro, el temblor de las piernas. Veo la araña posada sobre tu dedo. La beso. Las estrellas caen sobre la hierba rodeando el auto espiando en silencio.

lunes, 13 de agosto de 2007

Cielo Cerrado

Soy reconocido

Piel, cabello

Tibio

Desalado

Un golpe de agua entra en el momento preciso que un hombre disfrazado de fraile intenta imitar la suerte de un viejo amante suicida. Sin amor solo llega a cumplir un extraño rito circense del que saldrá vivo. La gente aplaude.

Eres reconocida

Piel, cabello

Tibia

Desalada

Tu voz impone la distancia mínima que debe ser respetada en un momento donde hay demasiada luz, demasiada gente, demasiado frío. Coges fuertemente mi mano sobre tu cintura.

Sentencia

Huidizo el beso

Cuerpos vestidos

El cielo cerrado

domingo, 1 de julio de 2007

Refugio

Solo por ti, Freyja, sigo en la batalla

Allá
sobre la colina
Bajo la sombra del árbol
sin nombre
Encontramos refugio

Con el brazo izquierdo levantado
doblas la rama de hojas ámbar
Me ofreces un fruto onírico

En el lecho de las caídas
callan los guerreros

Amanece
No puedo decir que invade la luz
(tus ojos caoba cerrados la retiene)
Solo amanece

De la lid salen los vencedores
Mil
Cien
Diez
Solo

Única
Princesa que da batalla

miércoles, 30 de mayo de 2007

Qué hacer con el cuerpo



Detrás de la cortina no solo aparecerá el mar de todas las mañanas. Hoy aparecerán las bandas colegiales, la multitud, un par de estrados, la bulla. Quizá San Pedro ya fue embarcado y ha salido a la pesca acompañado de enjutos y nostálgicos pescadores. Esa tradición nunca pudo comprobarla. Sintió el piso frío. Entonces buscó con la punta del pie derecho sus alpargatas. Se envolvió con la manta que había quedado regada en el piso. Casi flotando se acerco a la ventana.

Este 29 de junio no le había permitido huir. Acostumbrada a abandonar la ciudad, lejos de aquella celebración desordenada y bullanguera que le impedía disfrutar del paseo por el malecón y respirar tranquilamente en la neblina, sintió nostalgia. Hoy la casa está vacía con ella adentro. Y con él. Ya cerca de la ventana, volvió la cabeza a mirarlo. Comprobó que aún dormía.

Ahora eran muchos más los colegios que participaban del desfile. Muchos más que cuando era ella niña y también desfilaba y soportaba las horas estando de pie. Siempre el mismo redoble de napoleones. Siempre la misma cadencia del bombo. Siempre el sonido chirriante de los trombones y trompetas mal tocadas. Ahora también la voz aguda de una presentadora. Muchos chicos trepados sobre los árboles hablando groseramente. Niños y ancianas vendiendo golosinas. Percibió el olor de grasa quemada de una carretilla estacionada frente a la casa. Vio a los brigadieres ordenando las columnas de policías militares. Los bomberos bebían gaseosa esperando también su turno. Hubiera querido disfrutar la fiesta.

Sintió una corriente fría subiéndole a las rodillas. Se alejó un par de pasos de la ventana. Pensó correr las cortinas y dejar que la luz iluminara la cama donde él dormía. Él, su cuerpo joven, delgado, su cabello largo, su respiración lánguida, su sueño tan infantilmente imperturbable. Y ¿qué hacer con el cuerpo?, susurró. ¿Qué hacer con el cuerpo?

Nuevamente, casi floto hacia la cama. Le descubrió el torso. Lo acaricio. Lo besó. Fue recorriéndole lentamente con sus labios. Sintió como la erección surgía debajo de las sábanas. Buscó rápidamente con la mirada la mesa de noche. La botella de vino, un vaso a medias, el sacacorchos, la caja de condones. Estiró su mano hacia ella. Vacía. ¿Qué hacer con el cuerpo? Musitó. Las ganas ganan. Regresó con ambas manos al cuerpo de él aún somnoliente. Mira qué bien te levantas, le susurró. Y él, quizá, no ubicó la hora, ni el lugar. Y respondió sin culpa con un nombre.

Ahora sí, las ganas ganan. Corrió todas las mantas. Tomó el miembro de él entre sus delgadas manos, mientras afuera la bulla aumentaba. Un fuerte golpe de bombo y platillos hacía vibrar el vidrio de la ventana. Encontró el ritmo y con la boca simuló los vientos. Sentía los dedos de él, no tan delgados y un poco duros recorriendo sus cabellos. Va la banda de la Republicana en primer lugar a ubicarse frente al estrado. Un golpe constante de xilofón quizá una melodía de guerra. Él ahora tiene el cuerpo en arco sobre ella y va acariciándole la espalda. Ella no se detiene, sigue los vientos. El no percibe el movimiento asincopado que persigue la melodía.

Con un movimiento algo brusco él la eleva sobre su regazo. Ella lo rechaza y lo empuja. Pone entonces sus rodillas sobre el pecho de él que yace dominado. Lo deja un momento observarla a los ojos. He ahí, el momento exacto donde el hombre se da cuenta del error del lugar y del tiempo. Ahora el sabe su culpa. Sin embargo, como cualquier hombre en una situación parecida, disimula. Ella sonríe sin demostrar su mayor sabiduría y acomodase sobre su miembro. Y, mientras siente aún la dureza del ser ingresando, va nuevamente pronunciando casi sin hacerlo claramente como con culpa de hacerlo ¿Qué hacer con el cuerpo? Él prefiere mantener el silencio de las palabras y solo deja a la respiración como lenguaje. Ella ahora utiliza el ritmo de las napoleones y cabalga, hundiendo un poco sus uñas sobre aquel pecho delgado y lampiño. Quizá muy tierno para ella.

Un par de aviones han pasado ruidosamente. Suenan las alarmas de los carros en las cocheras. Ella siente la libertad de gritar sin vergüenza. El responde sujetándola fuertemente a la cadera. Ve un instante que ella estira los brazos hacia delante. Se apoya contra la cabecera de la cama. El cierra los ojos. De pronto, mientras los gemidos se confunden con las trompetas, mientras el Santo pasea sobre una barca demasiado endeble, mientras los escolares sufren de calambres de no haber desayunado, un brazo de mujer nostálgica y destruida de amor se eleva con una botella de vino vacía en la mano. El éxtasis a veces llega con un fuerte dolor en la nariz y luego el silencio. Ella solo pensó, después, al ver sobre la cama a aquel cuerpo joven, delgado, su cabello largo, sin respiración, tan muerto e imperturbable: ¿Qué hacer con el cuerpo ahora?

viernes, 27 de abril de 2007

Freyja



Para sentir el invierno
ella despliega las nubes sobre el mar
elevándose en nenúfares azulvioleta

Y mientras los párpados del puma caen
Las mañanas caen
Los niños van a la escuela
He aprendido a verla partir

Guardo para mi su mirada espía
Una hoja de papel en blanco
El nudo anhelante del retorno

Hemos encontrado
A nuestro pesar de otoño
Lejana a la masa que no ama
Princesa que cantar

viernes, 16 de marzo de 2007

Iniciación

A ti, mas ahora, más que nunca


La corona y el cetro sobre la mesa

observan

la capa sobre el lecho no es mayor haz

que tu piel alunarada

¡Cómo no convertirme en cuerpo!

En gota tibia, rodante bajando por tu espalda

En vaho que invade y sana

En halo de gloria detrás de tu cuello

He de levantar pendón

posarme a media rodilla

Mientras tus dedos descubren las areolas

Y los hipocampos dorados danzan en tu cintura

Así empezará Musa mía la ceremonia

Con la mirada perdida en el monte

Con un beso como una espada

En el semicírculo del viento

martes, 13 de marzo de 2007

Crepúsculo


Aquí te aguardo cuidando los girasoles

La noche no te trae

Voy a soñar quizá que el teléfono suena

martes, 13 de febrero de 2007

Musa

a Freyja



Hoy te finjo Musa

Para ordenar que no vistas traje completo

La noche es profunda y el día

Oscuro de nubes o lleno de sol

Obvia aún el encaje fino

Despide a tus hilos del monte

Hoy te quiero desnuda fragante

Levitante, almibarada

Me moveré musicalmente y estirando el cuello

Badajo de campana que alumbra

De un suspiro pondré nombre imposible

a la constelación que brilla en tu espalda

lunes, 15 de enero de 2007

Cuerpo

Baja de ti
un suave día nublado
colgando rayos, niños y reinos

Baja de ti
Una caja de cartas esféricas
navegables en lunas
lunares y pieles

Sube a ti un tren
un centauro
parejas de unicornios serranos
el río

Suben a ti
en estado rosazul
tres besos, lagrimas mate
y los ojos brujos de mar indomable